Archive for the ‘Reseñas’ Category

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One-Eyed Jacks (¿Qué sería de los genios sin ego?)

julio 1, 2010

Aunque “El rostro impenetrable” es un fim que por sus características en un principio no me llamaría la atención, le debía una oportunidad por el hecho de ser la única película dirigida por Marlon Brando. Además teniendo en cuenta que en un principio la peli iba ha ser dirigida por Stanley Kubrick en lo que podía haber sido su única aportación en el mundo del western la deuda era mayor. Brando como actor era inigualable pero, por desgracia, como director no se puede decir lo mismo y menos compararle con Kubrick. Aunque el hecho de que una película dirigida por Kubrick y protagonizada por Brando pudiera crear expectación y de hecho podría haber sido una maravilla, era evidente que el choque de egos entre los reconocidos por muchos (entre los que me cuento) como mejor director y mejor actor de la historia iba a hacer saltar chispas hasta el punto de que la cosa fuese imposible de que funcionase.

Para muchos “El rostro impenetrable” puede ser un gran film con un buen tratamiento de personajes y potencia visual, además era el primer western en el que se podía ver el mar (elemento que da para muchas lecturas), pero para mí la peli es simplemente un coñazo de western clásico con una duración excesiva tan solo destacable por la interpretación de Brando (bueno, también tenemos a Karl Malden) y la historia que envuelve al rodaje y gestación del filme. Como ya comenté antes la peli iba ha ser dirigida por Kubrick, y a parte de por las múltiples disputas entre él y el divo de Brando (fue él el que hizo despedir al director) un hecho que fue decisivo para que al final Brando cogiese las riendas del proyecto por su cuenta fue que Kubrick quería meter de coprotagonista a Spencer Tracy mientras que Brando ya había llegado al acuerdo con la productora de que ese papel lo realizaría su colega Karl Malden o no lo haría nadie. Sin embargo el carácter de Brando no fue en Kubrick en quien tuvo influencia, pues el director tenía los cojones muy bien puestos como para que nadie se le subiese a la chepa, sino en la actriz mexicana Pina Pellicer, que fue la patternaire de Brando en el film, de hecho esta actriz no volvió a trabajar en un film de Hollywood debido al trauma que le causó trabajar junto a Brando (sin embargo sí apareció en un par de series míticas de la televisión de USA como “La hora de Alfred Hitchcock” y “El Fugitivo”). Curioso también es saber que Sam Peckinpah iba ha escribir en un principio el guión de la peli pues el film guarda puntos en común con gran parte de su filmografía, pero Kubrick, que tampoco debía entender muy bien a este otro genio, le despidió y cambió por otro guionista que más tarde también sería despedido por el productor Frank P. Rosenberg. El personaje interpretado por Brando al parecer estaba inspirado en Billy El Niño, personaje que Peckinpah volvería ha tratar en “Patt Garret & Billy The Kid”, película en la que contaría con múltiples cameos de actores del western clásico (aunque el estilo de la película escupía en los cánones preestablecidos por este tipo de cine) como Katy Jurado y Slim Pickens los cuales aparecieron en “El rostro impenetrable” y que en la peli de Peckinpah interpretarían a la pareja que protagonizaba la inolvidable escena en la que suena el “Knockin’ on heaven’s door” de Bob Dylan.

Marlon Brando en el set.

Por otra parte también hay que decir que a pesar de que la capacidad como director de Brando era muy inferior a su metódica forma de actuar (en el rodaje de esta peli se pasaba horas mirando romper las olas del mar para inspirarse) su ego fue trasladado a su papel como director llegando a ser tan pretencioso de realizar un primer montaje que llegó a durar unas 5 horas (como si no se hiciesen largas las 2 horas y 20 que dura el montaje de la Paramount (productora con la que Brando acabó muy mal, de hecho, más adelante, en la producción de “El Padrino” en un principio se negaban a que Coppola le cogiese para protagonizar el film)) y que para colmo quería estrenar!!

La incógnita que yo me planteo es: ¿qué hubiese pasado si Kubrick y Brando hubiesen dejado a un lado sus egos y se hubiesen adaptado a lo que se les ofrecía? pues probablemente hubiesen realizado un gran clásico de la historia del séptimo arte pero si esto hubiese sucedido así seguramente no hubiesen sido los genios que ambos fueron.

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Over the edge (clásico generacional de culto)

junio 23, 2010

“En el abismo” es a mi parecer uno de los clásicos de culto de finales de los 70’s más olvidados. Quizás el anarquismo y radicalidad llevada al extremo de su discurso no sea del agrado de muchos y en cierto modo pueda parecer inverosímil, cosa que pudo convertirlo en un título impopular. También el hecho de que su realizador Jonathan Kaplan, que era realizador de serie b  (dirigió la mítica blaxploitation protagonizada por Isaac Hayes“Truck Turner”), no fuese un director reputado no le diese la credibilidad suficiente y se acuñase falta de madurez a su propuesta. Personalmente creo que un tema como el que se trata en la peli se tiene que tratar desde el anárquico punto de vista de la adolescencia y verlo con perspectiva adulta comprendiendo los dilemas morales que se nos plantean. La peli es, por decirlo de alguna manera, un canto a favor de la liberación de la juventud y nos muestra un supuesto caso en el que los jóvenes se revelan de forma violenta ante las imposiciones de los adultos.

Matt Dillon (Icono adolescente en el acto)

La peli, sin ser tan subversiva como la noventera “Kids”, es sin duda uno de los films que trata el tema de la adolescencia de manera más cruda y sin tapujos. La película también fue una plataforma de lanzamiento de varios jóvenes actores, pero en concreto de un actor excelente: Matt Dillon, el cual sin interpretar al protagonista de la peli fue (en su primera aparición en el cine) sin duda el actor que más llamó la atención y que más éxito cosechó tras la película, no solo por sus dotes interpretativas sino también por su atractivo físico que hacía agua los chichis de las colegialas. Un año después interpretaría al guaperas de “Faldas revoltosas” que pondría como motos a Kristy McNicholTatum O’Neal, y de nuevo (al igual que “En el abismo”) a un macarrilla en otro clasicazo del cine teen: “Mi guardaespaldas” (peli que nos descubrió a Adam Baldwin y a Joan Cusack). Su pose de joven rebelde que explotó desde “En el abismo” probablemente le convirtió en muso de la escritora Susan E. Hinton, pues Dillon encarnaba a la perfección la imagen de los protagonistas de sus novelas. La cosa empezó con “Tex” en 1982 y continuó un año después con dos adaptaciones al mundo del cine del universo literario de Hinton por parte de Francis Ford Coppola gracias a dos clásicos definitivos de los 80’s: “Rebeldes”“La ley de la calle”. Dillon no llegó a convertirse en una superestrella pues su forma de ser le ha distanciado siempre de esta idea, de hecho cuando todos sus compañeros de generación se fueron a Hollywood él decidió quedarse en Nueva York porque es donde siempre se ha encontrado más a gusto. Tuvo un segundo momento de éxito en cuanto a popularidad a finales de los 90’s sobre todo gracias a su aparición en “Algo pasa con Mary” e iniciar una relación amorosa con Cameron Díaz que no duró demasiado. Sin embargo él siempre ha estado ahí sobreviviendo en la industria del cine, llevando su carrera con humildad y de forma digna, y demostrando ser uno de los mejores intérpretes con los que contamos en la actualidad (aunque por desgracia se le tiene bastante olvidado). Como anécdota curiosa decir que Dillon se presentó al casting de “En el abismo” solo para saltarse las clases (para que luego digan que eso está mal!).

Aparte de Matt Dillon, el film estuvo protagonizado por Michael Eric Kramer, joven actor que ya había protagonizado una serie de películas por entonces pero cuya filmografía desconozco a excepción de este film y de “Proyecto X” (la mítica peli con monos protagonizada por Matthew Broderick y Hellen Hunt que también dirigió Jonathan Kaplan). También podemos ver como la preciosa chica de la peli a Pamela Ludwig que aparecería otra vez junto a Matt Dillon en “Tex” y de nuevo con Michael Eric Kramer bajo las órdenes de Kaplan en “Proyecto X”. Además en un papel secundario nos encontramos a Vincent Spano realizando uno de sus primeros papeles en el cine (unos años más tarde repetiría con Dillon en “La ley de la calle” solo que esta vez a diferencia de “En el abismo” (donde interpreta al personaje más macarra) interpretaría al pringao de la peli).

El guión escrito por Charles S. Haas y Tim Hunter al parecer se basa en unos hechos que ocurrieron realmente en Foster City a principios de los 70’s, de los cuales el propio Haas escribió un artículo periodístico en su etapa de reportero. Este guión y su contundente puesta en escena de guerrilla trajeron cola, por lo que la peli no fue estrenada para el público hasta dos años después de su realización cuando fue emitida por la HBO. En un principio la productora no quería estrenarla puesto que consideraba que podría ejercer una mala influencia en los jóvenes. Por otra parte, la controversia que había provocado el éxito de “The Warriors” (que se acababa de estrenar en 1979) aún estaba candente. Finalmente su emisión en la HBO tuvo éxito y fue recuperada para pasarse en algunos cines de Nueva York con bastante buena aceptación, sin embargo el limitado acceso a ver el filme no le desprendió de su condición de título maldito.

No hay más que echar un vistazo al film para darse cuenta de que lo que se nos retrata es la semilla de la generación X: jóvenes acomodados con un gran vacío existencial que prefieren vivir al margen de la ley y revelarse ante las normas impuestas por el mundo adulto. De hecho esa generación que eran niños en los 70’s y se identificaban con grupos como los Ramones o las Runaways son los que a finales de los 80’s y principios de los 90’s parieron el Grunge, y, sin ir más lejos, el film fue una de las películas de cabecera de Kurt Cobain el cual dijo que la peli influyó en gran manera en la formación de su personalidad aparte de servir de inspiración para el videoclip de “Smell’s like teen spirit” de Nirvana. Y es que, ya que hablamos de este tema, no hay que olvidar la influencia que la música ha tenido siempre en la juventud, cosa que se ve muy bien en la peli en la que vemos como sus personajes viven sus vidas al ritmo de temas de Cheap Trick, The Cars, Ramones, Little Feat… (como curiosidad decir que la inclusión de temas de Cheap Trick en la banda sonora fue por recomendación de Pamela Ludwig). Por otra parte tampoco podemos olvidarnos de la banda sonora original compuesta para la película por Sol Kaplan (padre del director de la peli) caracterizada por el empleo de instrumentos de viento (oboes, fagots… ) y que dotan al film de una atmósfera entre lo fascinante y lo trágico que casa perfectamente con los hermosos planos paisajísticos que rueda Jonathan Kaplan.

Sin duda un clásico generacional en toda regla que por desgracia está bastante olvidado. Desde aquí os pido que le deis una oportunidad porque la experiencia merece la pena.

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Match Point (cuando Woody Allen decidió echarle algo de huevos)

mayo 28, 2010

“Match Point” sin duda es uno de los mejores films del muchas veces sobrevalorado Woody Allen y su logro más destacable de los 2000’s.  Nos encontramos ante un thriller sin tapujos, cruel y que no se anda por las ramas, muy alejado de agobios neuróticos, chascarrillos o la pedantería habitual en el cine del realizador neoyorkino. Una de las cosas que más sorprenden de la peli son los cojones con los que está hecha remitiéndonos directamente a otro de los mejores filmes de Allen: “Delitos y faltas”, de hecho el argumento está calcado pero esta vez lo adapta a la alta sociedad inglesa. En el film sigue una línea de narración clásica alejada de la recurrente experimentación del director y, sorprendentemente, el sexo se trata de un modo más explícito y primitivo de lo habitual (eso sí, nada del otro mundo, las escenas de mayor tensión sexual no dejan de ser inofensivas).

Por otra parte hay que destacar que es el primer film de Allen en el que aparece Scarlett Johansson (la última pava que le ha puesto el miembro bien duro al director). La colaboración entre ambos en su día fue muy destacada ante todo por Woody que se pasó largo tiempo babeando sobre ella ante los medios y la volvió a dar más papeles en siguientes películas suyas. Por otra parte la crítica también elogió de sobremanera el trabajo de la Johansson poniéndola casi de la nueva Lauren Bacall (qué más quisiese la Johansson qué llegar al nivel de talento, belleza y carisma de la Bacall). Vale que la chica esté buenilla pero de ahí a ponerla de diosa del séptimo arte me parece algo excesivo. La moza está resultona en la peli pero como actriz demuestra que no puede ir más allá de dos registros (cara de zorrón y cara de angustia), además de carecer del aura fascinante y diabólica de las vamps del cine clásico que muchos creyeron ver en ella. Pero dejando a un lado la sobrevalorada (hasta alcanzar cotas ridículas) aportación de la Johansson, en cuanto al resto de interpretaciones el film mantiene un muy buen nivel destacando sobre todo su prota, Jonathan Rhys Meyers, que mantiene el peso de la película con una estupenda interpretación llena de matices y una presencia y elegancia poco habitual en los actores de su generación.

Sin duda el último gran título de Woody Allen que bien podría haber dejado el cine después de realizarlo saliendo por la puerta grande con dignidad. Y es que momentos como ese clímax en el que nos introduce con esa escena onírico-revelatoria de atmósfera fantasmagórica (los que la hayan visto sabrán a lo que me refiero) que se da en el tramo final del film (probablemente de lo más acojonante jamás rodado por el director) nos recuerdan el genio que hay dentro de Woody Allen.

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16 Blocks

mayo 19, 2010

En 2006 el gran Richard Donner dio su último golpe (aunque ahora se rumorea que pretende volver con un nuevo film junto a Mel Gibson, su actor fetiche, a quien ya dirigiera en toda la saga de “Arma Letal”, en “Maverick” y “Conspiración”) con “16 Calles”, un film que recuperaba el tono de los thrillers setenteros y que de hecho era un remake no confeso de “Ruta suicida” de Clint Easwood. Richard Donner es un realizador que como muchos de su generación procedía de la televisión y que en 1976 tuvo su primer golpe de suerte en el mundo del cine con el clásico de terror “La profecía”, película que le convertiría en un mito al instante. Pero la cosa no quedó ahí pues un par de años después estrena la no menos emblemática “Superman”, uno de los mayores éxitos de su época y de la historia del cine. Esto hizo que en los 80’s pudiera hacer lo que le diese la gana, por lo que empezó la década con el personal film “Max’s bar” que evidentemente no correría la misma suerte que sus dos títulos anteriores. Tampoco lograría el éxito con su siguiente película, “Su juguete preferido”, comedia sin embargo protagonizada por dos buenos reclamos comerciales: Richard Pryor y Jackie Gleason. Sin embargo en 1985 regresaría con dos clásicos que relanzaron su carrera: por un lado y de modo más modesto, “Lady Halcón”, y por otro y de modo definitivo “Los Goonies”. Su siguiente film logró que el éxito no decayese: “Arma letal”, una de las buddie movies definitivas de la que se encargó de llevar a cabo toda una saga al completo y que fue su única experiencia en el cine policiaco antes de realizar “16 Calles”.

“16 Calles” parte de la base de que un policía debe trasladar a un delincuente hasta un jurado para declarar, el problema de este asunto (aparentemente sencillo) es que este individuo testificará en contra de ciertas personas que ejercen un determinado poder y que estarán dispuestas a llegar hasta donde sea para que este testigo no se vaya de la lengua. Bien, si cambiamos a Bruce Willis por Clint Easwood, un agobiante Mos Def por una calentorra Sondra Locke, las calles neoyorkinas post-11S por el desierto de la costa oeste norteamericana y 16 manzanas por un montón de kilómetros de carretera, la película con la que nos encontramos es, evidentemente, “Ruta suicida”, el pasable film de acción que Eastwood dirigió y protagonizó en 1977. Por suerte con “16 Calles” no nos encontramos con uno de esos remakes que nos destrozan el recuerdo del original sino que en este caso la cosa mejora muy gratamente. Donner lo que hace con su película es aprovechar el argumento (al que en su día no se sacó suficiente provecho) para realizar un film serio, elegante y de gran calidad.

En el marco de las interpretaciones tenemos a todo un Bruce Willis bordando uno de los mayores papelones de su carrera junto a un Mos Def bastante insoportable (genial la frase que le suelta Willis: “Creo que la vida es muy larga, y los tíos como tú la hacen más larga.”). Sin embargo para ensombrecer la irritación que causa Def ahí tenemos a ese pedazo de actor que es David Morse, el cual al igual que Willis se marca uno de los grandes papelones de su carrera y nos hace asistir a uno de los grandes duelos interpretativos de la pasada década, el que se da entre Willis y él en la película.

Richard Donner realizó el film tres años después de realizar “Timeline”, su regreso al cine desde los 90’s. Sin duda con “16 Calles” fue toda una sorpresa y demostró que Donner seguía vivo y con mucha guerra que dar todavía.

Como datos curiosos decir que se rodó un final alternativo de la película donde el personaje de Willis muere y que puede verse en su edición en DVD, y que el personaje de Mos Def se llama Edward Bunker, nombre al que responde el mítico criminal redimido al que interpretaría Dustin Hoffman en “Libertad condicional” y al que veríamos en “Reservoir Dogs” interpretando al Señor Azul.

En fin, un delicioso thriller para los amantes del cine en MAYÚSCULAS. Gran Willis, gran Morse y gran Donner. Se echan de menos más propuestas cinematográficas como ésta.

Más imágenes:


Bruce Willis y Richard Donner


Bruce Willis y David Morse (comiéndose a todo el reparto)


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A propósito de “Iron Man 2”

mayo 15, 2010

Viendo las características de los estrenos que nos llegan últimamente la verdad es que el único film que me interesaba ver era “Iron Man 2” (y eso que también es un título muy hijo de nuestro tiempo). En su día ya defendí la primera parte puesto que me pareció una de las pelis de superhéroes (género que no me interesa para nada) más entretenidas de los últimos años sin considerarla para nada una maravilla del séptimo arte. La película y su trasfondo era el mismo que el de todas las adaptaciones de este fenómeno que está tan de moda últimamente en Hollywood que es el de los superhéroes, o sea el mero entretenimiento palomitero, pero en concreto “Iron Man” me pareció simpático sobre todo teniendo en cuenta que el mismo año de su estreno (2008) también llegó a las pantallas la sobrevalorada “El caballero oscuro”, la que se suponía como la gran obra maestra del cine de superhéroes y que era un bodrio de aúpa. Frente a la pretenciosidad del film de Christopher Nolan ahí estaba “Iron Man”, un film de superhéroes comercial y serio pero que no se tomaba tan en serio, una propuesta divertida y agradable de ver. El film además contaba con todo un Robert Downey Jr. interpretando al prota, Tony Stark (Iron Man), en un papel que le venía como anillo al dedo y en el que derrochaba carisma, y, por otra parte, como villano estaba nada menos que Jeff Bridges. Sus F/X de última generación estaban muy cuidados al igual que su elegante estilo visual, y, aparte, su sentido del humor aligeraba la función. Con “Iron Man 2” la cosa parecía que no iba ha decaer pues además de que el trailer augurara entretenimiento seguro y efectos especiales potentes, íbamos a tener rivalizando con Downey Jr. nada menos que a mi loado Mickey Rourke.

Bien, una vez vista esta segunda parte hay que reconocer que entretenida es y que los efectos molan pero está muy lejos de ser una película destacable. No diré que me haya disgustado porque la verdad es que el rato entretenido lo pasé y no pedía más cuando entré a la sala de cine pero el nivel en cuanto a la anterior entrega ha bajado. La peli no tiene tanta frescura y no aporta nada nuevo, seguramente uno de sus grandes defectos sea que ya no cuenta con la capacidad de sorpresa del film anterior. Downey Jr. sigue siendo lo mejor de la peli y además la evolución del personaje después de confesar al final de la primera parte su identidad ante los medios da juego a momentos muy cachondos como esa fiesta que se monta en casa pinchando discos con el traje de Iron Man puesto. La aportación de Mickey Rourke introduciendo su toque “Actor’s studio” (al parecer en la escena en la que muere su padre en el film y él acaba llorando, tuvieron que ponerle fotos en el plató de su perro fallecido para que pudiera realizar una interpretación más conseguida y a su gusto, de hecho el llanto que oímos en el film es real!! según Downey Jr. fue muy impactante ver como se derrumbaba) en su interpretación de villano ruso tiene su gracia al estilo de villanos clásicos como los de la saga “007” (inolvidable es ya su imagen con una cacatúa al hombro (típico capricho de Mickey seguramente)). Pero quien me sorprendió de veras fue Sam Rockwell que borda el papel del cretino de la peli de forma harto-histriónica, además sus momentos rivalizando con Downey Jr. o los que vive con Rourke son de lo más divertido del film. La pena es que el dúo de malos que forman Rockwell y Rourke da muy poco de sí y apenas se les aprovecha quedando sus apariciones como algo casi anecdótico.

Por otra parte, dos cuestiones: 1- ¿Por qué cambiaron a Terrence Howard por Don Cheadle? y 2- ¿Qué coño pinta el personaje de Scarlett Johansson? La respuesta a la primera pregunta probablemente sea porque Cheadle es más famoso (porque el papel sigue siendo el mismo y el actor no aporta nada nuevo más que su cara) y la respuesta a la segunda es que, a parte de que no pinte nada y no sea imprescindible en la trama, tiene que ver con la manía que están teniendo ahora de juntar a superhéroes de distintas series para promocionar futuras producciones de héroes de Marvel ya que el personaje pertenece al equipo de Nick Furia (personaje que también aparece en el film e interpretado por Samuel L. Jackson!! sí, un Nick Furia negro… hasta lo de Hasselhoff era más creíble!) del que al parecer van a hacer otra peli. Otro detalle para los que no la hayáis visto es que al terminar sus extensos títulos de crédito finales aparece una escena del martillo de Thor que ha caído a la tierra (en fin, otra vez a vendernos la moto… ).

En conclusión: otra peli más de superhéroes con algún momento simpático pero sin nada nuevo que ofrecer. Pero Mickey Rourke es muy grande! (cosa que ya sabíamos)

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Harlem Nights (Eddie Murphy con ínfulas de gran autor)

marzo 15, 2010

A finales de los 80 Eddie Murphy se encontraba en la cima de su carrera, una carrera que había empezado a labrarse como cómico desde finales de los 70’s metiéndose de lleno en el mundo del cine a principios de los 80’s con hitos como “Límite 48 horas” y “Entre pillos anda el juego”. Estos títulos vendrían seguidos de otros enormes exitazos como “Superdetective en Hollywood” o “El chico de oro”.  En 1988 Eddie ya tenía el mundo a sus pies, contaba con una carrera intachable y además se había follado a medio Hollywood. Fue ese mismo año cuando le permitieron que se llevara a la gran pantalla una película a partir de un argumento suyo la cual sería protagonizada por él a las órdenes de John Landis (quien ya le había dirigido en la mítica “Entre pillos anda el juego”) y que daría como resultado, a parte de uno de los grandes hitos de su carrera, una de las comedias más memorables de finales de siglo: “El príncipe de Zamunda”. Después de esto Eddie Murphy se consolidó definitivamente como uno de los cómicos más respetados y efectivos en taquilla de los USA por lo que tendría carta blanca para hacer lo que le saliese de la minga y de hecho así fue. Solo un año después decide llevar a cabo otro de sus proyectos personales sólo que esta vez escribiéndolo y dirigiéndolo él mismo. El proyecto fue “Noches de Harlem (Harlem Nights)” con la que Murphy tenía la ambición de realizar una recreación del Harlem de los años 30’s y además reunir a tres de los nombres más importantes de la comedia afroamericana de distintas generaciones cada uno de ellos: Redd Foxx, Richard Pryor (su ídolo y mayor influencia) y él mismo.



Todo pintaba la mar de bien: una peli protagonizada por Richard Pryor y Eddie Murphy!! Murphy (como ya he dicho) venía de tocar el cielo con “El príncipe de Zamunda” y Richard Pryor había estrenado unos meses antes “No me chilles que no te veo” (otro éxito de las comedias de los 80’s), por lo cual el film de Murphy contaba con un gran reclamo para el público. Sin embargo el problema estribaba en el hecho de que la película estaba escrita y dirigida por el propio Eddie Murphy, el cual para protagonizar pelis era genial pero lo que nadie podía saber era qué tal se desenvolvería contando historias (recordemos que aunque en “El príncipe de Zamunda” el argumento era suyo el guión no lo firmaba él) y más aún dirigiendo películas.

Las intenciones de un Murphy crecido por la fama eran prácticamente las de crear la gran comedia afroamericana: una película con estrellas, gracia y que recreara una etapa histórica de la comunidad afroamericana. Pero… ¿en qué quedó la cosa al final? Pues en que las estrellas estuvieron presentes pero Murphy no tenía el suficiente talento para escribir un guión con verdadera interés ni recrear como Dios manda una etapa histórica de su comunidad mediante una producción de Hollywood. El mayor reconocimiento que obtuvo la peli fue estar nominada al Oscar en la candidatura de “mejor vestuario” (cosa que no se le puede reprochar porque su vestuario es fantástico), por lo demás el film fue un fiasco artístico llevándose Murphy el galardón a “peor guión” (también fue nominado a peor director) en los Razzies. Sin embargo la peli funcionó de maravilla en taquilla recaudando solo en los USA tres veces más de lo que costó, por lo que (viéndolo en este sentido) el tiro no le salió tan mal a Murphy. Teniendo en cuenta el momento que atravesaba Murphy en su carrera (ninguna película protagonizada por él había defraudado y además protagonizaba la película nada menos que junto el gran Richard Pryor) el éxito en taquilla estaba casi asegurado, sin embargo “Noches de Harlem” supone el primer paso hacia el declive en la carrera de Murphy con la llegada del fin de la década de los 80’s. Después de “Noches de Harlem” el “efecto Murphy” empezaría a perder fuerza y sus películas serían de peor calidad, con la honrosísima excepción de “Boomerang” (la gran despedida del Murphy que molaba y una reflexión sobre su personaje público y sobre sí mismo).



“Noches de Harlem” (como he comentado antes) tuvo  éxito en taquilla pero la película no deja de ser un bodrio de tomo y lomo resultante de los delirios de grandeza de un Murphy al que le dio por erigirse como director, guionista, productor y protagonista de la cinta. En la película nos encontramos a través de un guión soso con un refrito de “El Golpe” en plan negroide que no mantiene nada bien el sentido del ritmo y que aburre en muchos más momentos de los que entretiene. Uno de los grandes fallos del guión es lo mal conjugadas que están las escenas cómicas con las serias, por no hablar del confuso modo en que están perfilados los personajes, salvándose de la quema los de Richard Pryor y Danny Aiello (posiblemente gracias a sus intérpretes). Murphy en cuanto a su interpretación aún contaba con esa presencia y elegancia tan característica suya en aquella época pero comete el error de componer un personaje que se da demasiada importancia a sí mismo (típico caso que suele dar cuando el prota tiene el control absoluto del proyecto).


Curioso es saber que después del film aparte de que comenzaría la decadencia en la carrera de Murphy, la carrera de Richard Pryor no volvería a despegar a pesar de que se intentó volver a probar la fortuna de nuevo junto a Gene Wilder en “No me mientas que te creo”


A pesar de que “Noches de Harlem” es un título que no suele gustarnos a los admiradores del Murphy de “Superdetective en Hollywood”, es la única peli (junto con “Entre pillos anda el juego”) de Murphy que llega ha gustar a algunos de sus detractores (seguramente por su artificioso intento de recuperar el sabor del cine clásico). Aunque “Noches de Harlem” no sea un gran film no deja de ser un título mítico aunque solo sea por el hecho de ser el proyecto personal más ambicioso (hasta cotas delirantes) de Murphy aparte de su único trabajo como guionista y director de cine y por lo que supuso en su carrera.


Más imágenes:


Redd Foxx, Richard Pryor y Eddie Murphy: tres generaciones de comedia afroamericana

Richard Pryor y Danny Aiello: el único duelo interpretativo verdaderamente interesante de la peli

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Wild Orchid (Cuando Mickey encontró a Carré)

marzo 5, 2010

Unos años después del bombazo que supuso “9 semanas y media” y debido a la consolidación como mito erótico de su protagonista, Mickey Rourke (que encarnó a la perfección al amante inquietante, misterioso y con cierta carga de perversión), Zalman King (creador de “9 semanas y media” (él escribió y participó en la producción del film de Adrian Lyne)) apoyado por Rourke decide volver a probar suerte con una nueva dosis de erotismo inquietante con mayor potencial visual que argumental fracasando en el intento de igualar los resultados conseguido con la mítica peli protagonizada por Rourke y Kim Basinger. “Orquídea salvaje”, además de estar escrita por Zalman King (de nuevo con colaboración femenina en la escritura del guión: el de “9 semanas y media” fue coescrito junto a Sarah Kernochan y el de “Orquídea salvaje” junto a Patricia Louisiana Knopp), también fue dirigida por él mismo y aparte de tener un resultado en taquilla bastante inferior a “9 semanas y media” el resultado artístico de la película también dejaba mucho que desear. Pero la peli sobre todo se ha convertido en un título mítico, y hasta me atrevería a decir que de culto, porque a partir de él se fraguó la relación amorosa entre Mickey Rourke y la modelo (debutaba en el cine con este film) Carré Otis, una de las relaciones más intensas y escandalosas de la historia del Hollywood de finales de siglo.


Mickey Rourke y Carré Otis al inicio de su relación


La película fue rodada en 1989 (estrenada en 1990) y por entonces Mickey aún continuaba con su esposa Debra Feuer con la que llevaba casado desde el año 1981 y con la que un año antes había realizado su única colaboración interpretativa en “Homeboy”. Ni siquiera las escenas rodadas con Kim Basinger o el maravilloso polvo con Lisa Bonet en “El corazón del ángel” habían logrado desestructurar la relación entre Mickey y Debra (aunque ella sabía que su marido no era ningún santo), pero bastó que apareciese Carré Otis para que Mickey y la Feuer acabasen divorciándose en el mismo 1989. La química que surgió entre Mickey y Carré era de esperar, ambos no solo eran guapos sino que también estaban como una chota. La pareja contrajo matrimonio en 1992, un año después de que Rourke decidiese volver al boxeo, y, como era de esperar en una relación vivida con tanta intensidad entre un hombre autodestructivo y una mujer enganchada a la heroína, corrieron numerosos rumores sensacionalistas y escabrosos sobre la pareja. A mediados de los 90’s la relación se hizo cada vez más tormentosa, antes de 1994 la Otis ya había cometido tres intentos de suicidio y su adicción a distintas drogas (predominando la heroína) cada vez era más grave por mucho que Rourke intentase sacarla de ese mundillo. En el año 1994 Rourke fue arrestado ya que Carré le denunció por malos tratos pero al final fue absuelto porque ella no presentó cargos. Según Rourke él jamás hubiese sido capaz de pegar a alguien a quien haya querido tanto y que lo que ocurrió fue que la pilló in fraganti metiéndose heroína con dos colegas drogatas, por lo que Mickey la emprendió a hostia limpia con los dos en un lugar público (trayendo consigo un gran escándalo puesto que uno de ellos tuvo que ser hospitalizado). En 1998 la pareja se divorció y Rourke pasó por uno de los peores momentos de su vida teniendo que ser ingresado en un centro psiquiátrico (no era la primera vez que padecía una de estas crisis). Él se arrastró e intentó que ella regresase a su lado pero ella se negó puesto que consideraba que si volvía con él volvería también a caer en las drogas. A día de hoy Carré Otis ha rehecho su vida con un científico con el cual comparte un hijo. Mientras tanto Mickey Rourke, que asegura que sigue enamorado de ella y que jamás lo podrá superar, vive una segunda adolescencia follándose a cuantas jóvenes modelos se le ponga por delante. Según palabras de Mickey lo que sucedió fue lo siguiente: “Conocí a una mujer que había sufrido tanto como yo y se armó la de Dios.”


Mickey Rourke y Carré Otis al final de su relación (el deterioro en ambos es notable)

Entrando ya a comentar la película, en “Orquídea salvaje” se nos traslada a un paraje exótico (Río de Janeiro) para contarnos la historia de un excéntrico e introvertido millonario interpretado por Rourke que provoca un morbo tremendo en cualquier mujer que se cruza en su camino. Jacqueline Bisset interpreta a una empresaria que contrata a una recién licenciada (Carré Otis) que apenas conoce más mundo que su pueblo. Debido a un asunto inesperado el personaje interpretado por la Bisset, que tenía una cita con el de Rourke, tendrá que ausentarse y mandará a Carré Otis a que acuda a la cita por ella. Poco a poco el personaje de la Otis acabará cayendo en la trampa de Rourke fascinada por el aura misteriosa que irradia y ante la que ni siquiera su resuelta jefa ha podido resistirse. Sin embargo entablar una relación amorosa con él será más complicado y tortuoso de lo que se podría esperar de cualquier relación convencional ya que el personaje de Rourke está lleno de secretos y complejos que le impiden tener contacto físico con cualquier otra persona.

La idea del personaje de Rourke es la muy interesante, se trata de un ser torturado al estilo de “El fantasma de la ópera” o “El hombre sin rostro” pero en lugar de estar deformado físicamente se traslada esa deformidad a una dimensión psicológica. La pena es que el guión no esté lo suficientemente depurado y se preste más atención en lograr una atmósfera anodina basada en el puro exhibicionismo. Eso sí, la atmósfera de exotismo erótico está muy conseguida y a ratos resulta fascinante gracias tanto al inquietante morbo de sus protagonistas como a los ambientes tropicales y carnavalescos que se nos retratan (¿tomaría nota Kubrick sobre el detalle de la fiesta erótica con la gente enmascarada para su “Eyes wide shut”? no lo creo, aunque nunca se sabe… ) y también a su hipnótica banda sonora predominando sobre todo las composiciones realizadas por Paradise (que alcanzan su cúlmen con ese pedazo de “Love theme”) y la inclusión del temazo “Wheeler’s howling” de The Rhytm Methodists en una escena gratuita en la que vemos a Rourke exhibirse meditabundo mientras conduce una Chopper (Rourke es un apasionado por la motos).


 

¿¿¿Tomaría nota Stanley Kubrick???

La película causó cierto revuelo con su estreno ya que fue calificada “X” puesto que, según los censores, contaba con escenas de sexo demasiado gráficas como para calificarla simplemente “R”. La calificación de película “X” iba a limitar su distribución, por lo cual Zalman King tuvo que recortar parte de la escena en la que Rourke y Otis echan el polvo ya que se rumoreaba que en un momento podía comprobarse que la penetración era real (cosa que los protagonistas negaron). Al parecer en el programa de Roger Ebert y Gene Siskel hubo un debate a este respecto en el cual Ebert mediante un fotograma de la película mostró que esa penetración no podía demostrarse puesto que los genitales de Rourke estaban entre sombras y no podían verse. Esto provocó que la película dejase de ser etiquetada como “X” y que tuviese que crearse una etiqueta nueva para las películas destinadas a un público adulto en los USA y que fue la de no recomendada a menores de 17 años. Finalmente la película fue estrenada en vídeo con el montaje del director.


Algunos fotogramas de la escena de la discordia

En cuanto a las interpretaciones decir que Mickey Rourke tiene esa presencia y sensualidad que tanto le caracterizaba aunque la composición de su personaje es mucho más exagerada que el John de “9 semanas y media” (a veces da la impresión de que nos encontramos ante una autoparodia). Jacqueline Bisset es una diosa, un millón de veces mejor actriz y de una belleza más fascinante que Carré Otis pero lo cierto es que en cuanto a morbo (que al fin y al cabo es la principal baza de la peli) la Otis no anda mal, de hecho su mayor logro es lo guapa que sale. Zalman King no es un gran realizador ni mucho menos uno al uso pero su labor por conseguir atmósferas y ambientes extraños y cargados de exotismo es bastante encomiable, además su obra adquiere un carácter personal y reconocible cosa que por definición le convierte en lo que la crítica denomina como auteur. King es una figura clave dentro el erotismo shoft, romántico e idealizado de la Ámerica de finales del siglo XX. A parte de convertir a Rourke en la fantasía de las jovencitas ochenteras con “9 semanas y media” (y después con “Orquídea salvaje”), también mostró al mundo el morbo de Sherilyn Fenn (actriz muy olvidada desde hace tiempo) con “Encrucijada de pasiones” (debut en el cine de Milla Jovovich) y de Linda Fiorentino en “Wild Fire”. Pero sin duda su gran logro desde “9 semanas y media” (aunque no llegase a convertirse en el fenómeno que fue esa película) fue la mítica serie para dultos de los 90’s “El diario del zapato rojo” en la que David Duchovny nos presentaba en cada capítulo distintas historias que giraban en torno a relaciones sexuales que guardaban el nexo en común de ser tortuosas. Por otra parte, decir que en el 91 dirigiría una segunda parte de “Orquídea salvaje” pero esta al parecer vez la función ya no la salvaba ni el Tato.


“Orquídea salvaje” es una película que a día de hoy se ha quedado un tanto trasnochada aunque de todas formas en su época no supuso ninguna novedad, recordemos que en 1990 se retornó al modelo de historias románticas más convencionales gracias al éxito ese mismo año de “Ghost” y “Pretty Woman” que poco tenían que ver con la visiónsobre la pasión primitiva sin límites que trataba de mostrar Zalman King.


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Imagen promocional

Cartel italiano con una anodina imagen de Mickey Rourke

Los protas una vez se lanzan le seguirán dando hasta en los créditos finales

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