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The Substitute

enero 18, 2010

“El sustituto” es un entrañable film de acción de Robert Mandel destinado al consumo rápido y que pese a estar devaluado por gran parte de la crítica no deja de ser una de las películas clave a la hora de hablar del subgénero de aulas conflictivas que se consolidó en los 60’s con “Rebelión en las aulas” protagonizada por Sidney Poitier y que en los 90’s vivió su renacimiento.
En la película nos encontramos con un Tom Berenger en plena forma interpretando a un mercenario del gobierno de los USA que luchó en el cuerpo de Marines durante el conflicto de Vietnam y que tras llevar a cabo con su equipo una misión de ataque fallida en Cuba regresa a los Estados Unidos con el fin de reencontrarse con su novia en Miami y dejar la vida de mercenario. Para su sorpresa una vez en Miami no hallará la tranquilidad que esperaba ya que su novia, que es profesora en un conflictivo instituto de la ciudad, tiene un problema con el alumno más macarra del insti el cual hace que un matón la ataque rompiéndola la rodilla. Ante esta situación el prota decide ejercer de profesor sustituto en el centro sin que se entere su novia para averiguar qué tipo problema criminal se está cociendo en la escuela y de paso poner a algunos capullos las cosas en su sitio. Una vez infiltrado en el instituto comenzará a investigará con la ayuda de su antiguo grupo de mercenarios hasta llegar a averiguar que el instituto está siendo empleado como una red de narcotráfico y que no solo el macarra que puteó a su novia está metido en el sarao sino que también lo está el director del centro.
“El sustituto” podría parecer algo así como una versión reaccionaria de “Rebelión en las aulas” pero no creo que sea así ya que si quitamos el hecho de que la acción transcurre en un centro de estudios conflictivo y que el prota es un tío con cojones (y el actor que lo interpreta también) no creo que haya más puntos en común entre las dos películas. En “El sustituto” no nos encontramos con el discurso conciliador de “Rebelión en las aulas”, al contrario su discurso es destructivo y reaccionario, la película surge como una propuesta destinada simplemente al puro entretenimiento testosterónico más que como un análisis social. El personaje de Berenger no tiene los mismos motivos e ideales que el de Poitier para dedicarse a la enseñanza: a Berenger (aunque finalmente consiga conectar con sus alumnos (con los que realmente lo valen y son buena gente)) el único motivo que le mueve es el de la venganza. Por otra parte también cabe decir que como película “El sustituto” es mucho más potente y no se ha quedado ni la mitad de desfasada que “Rebelión en las aulas” (también es cierto que hay una diferencia de tiempo entre ambas de 29 años: “El sustituto” es de 1996 y “Rebelión en las aulas” de 1967). Si nos podemos ha buscar precedentes para “El sustituto” nos encontramos con dos muy claros: primero (y probablemente decisivo para que “El sustituto” se llevase a cabo) el exitazo de un año antes (1995) producido por Jerry Bruckheimer y Don Simpson (los productores de moda por aquel entonces) y protagonizado por la siempre espléndida Michelle Pfeiffer“Mentes peligrosas”, film que volvió a poner en el candelero este tipo de películas y de la que el sustituto copia ambiente, estética y modelo de banda sonora rapera, y en segundo lugar estaría la mítica peli de finales de los 80’s “El Rector”, que protagonizó un pletórico James Belushi secundado por el gran Louise Gosset Jr., película que sentaba las bases sobre este tipo de películas y de la que “El sustituto” toma prestado el carácter de justiciero de su héroe al que no le quedaba más remedio que acabar liándose hostias con los niñatos hijos de puta del instituto.
Pero “El sustituto” a diferencia de las películas anteriormente citadas no se centra solo en el aspecto escolar y en la desorientación de los alumnos sino que esta vez realmente hay una organización criminal de alto standing que opera empleando el instituto como tapadera. Por tanto quien se espere una reflexión sobre la situación de la juventud marginal en la América de los 90’s quedará francamente decepcionado ya que el mundo escolar se emplea como mera excusa para el empleo de la acción.
Posiblemente la película en manos de otros responsables hubiese sido un mierdón más pero Robert Mandel demuestra tener pulso para dirigir una cinta de acción y sabe dotar al producto de personalidad y dignidad. Pero a parte del trabajo de Mandel el papel que ejerce Berenger (nos guste o no este papel es uno de los más recordado de ese gran actor que en su día estuviera nominado al Oscar por su magnífico papel en “Platoon”) en la película es capital pues con su sola presencia consigue salvar la función de lo que en manos de otro actor hubiese sido un desastre. Dándole la réplica nos encontramos con Ernie Hudson (el mítico Winston de “Los Cazafantasmas”) realizando una de sus interpretaciones más conseguidas como el director del instituto y llenando también con su presencia determinados agujeros que pudiera tener la película. Además un detalle por el que la peli siempre será recordada es por ser “aquella película en la que Marc Anthony salía haciendo de macarra hijo de puta, en el papel del cabronazo de Juan Lacas”. Por lo demás con respecto al reparto también habría que destacar a Diane Venora, muy creíble en su interpretación de la novia de Berenger, y dentro del grupo de mercenarios (los colegas de fatiga de Berenger en la peli) no encontramos ahí tenemos a gente como Luis Guzmán y William Forsythe.
Pero la peli no solo es mítica por lo que he comentado, sino también por su buen puñado de momentazos y frases como los que expongo a continuación:
– Cuando Berenger intenta ser asesinado en la biblioteca por los macarras liderados por Marc Anthony, al final sigilosamente acaba tirándoles uno por uno a sangre fría por la ventana en una caída es de unos tres pisos de altura (sin duda el gran momento de la peli).
– Cuando uno de los alumnos le tira con una lata y Berenger tras pararla se la lanza a la cara tirándole de la silla (menudo animal!).
– La solemne frase que suelta Berenger a su clase depués de demostrarles sus métodos: “Yo estoy al mando de esta clase. Soy el guerrero jefe. Soy el dios despiadado de cualquier cosa que se mueva en mi universo. Jodedme y sufriréis mi cólera!”
– El momento en que después de que la novia le dice que no quiere que haga nada al macarra de Lacas porque, conociéndole, seguramente acabará lanzándole una granada, a lo que Berenger replica testarudamente:“Pues si ha sido él, es lo que se merece.” (jajaja)

                                                       Te vas a cagar…
A pesar de contar con muchos puntos a su favor “El sustituto” no es ninguna obra maestra, ni siquiera dentro de su género, y por tanto también tiene algún que otro factor en su contra como el hecho de que Berenger con un arma o en escenas dramáticas se desenvuelve perfectamente pero sin embargo las escenas de lucha no son su fuerte precisamente, y como muestra de esto ahí queda la escena en la que emplea técnicas de karate contra el indio grandullón que parte la rodilla a su novia, momento con una coreografía muy poco natural que seguramente fue debida a la inexperiencia de Berenger en este tipo de escenas (Norris o Seagal en cambio suplían sus carencias interpretativas en este campo). También el hecho de andar entre dos subgéneros distintos que adoptan dos atmósferas diferentes dentro de la peli: por un lado la del profesor que planta cara a los alumnos rebeldes y por otro el de el grupo de mercenarios que desarticula una red de narcotráfico, puede descolocar a más de uno, aunque a mí me parece una mezcla delirante y genial.
Por otra parte hay que citar su adecuada banda sonora en la que predomina el Gangsta rap y que va muy acorde con el ambiente y la temática de la peli, aparte de la compuesta por Gary Chang para la película que cumple correctamente aplicando tensión a las escena de acción.
En difinitiva, uno de los films de acción reaccionarios y escolares más memorables de los 90’s. Dos años después de su estreno se realizó una secuela con Treat Williams como protagonista que intentó copiar la fórmula de la primera con un resultado mucho más desafortunado, y que yo sepa el mismo actor también realizó una tercera entrega, pero eso es otra historia…
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